TOXINA BUTULIMICA

(BOTOX)

El uso de la Toxina botulínica es la técnica dermocosmética más utilizada en todo el mundo para el tratamiento de las arrugas de expresión, mediante la relajación de aquellos músculos que, de manera voluntaria o involuntaria, acentúan estas arrugas con el paso del tiempo.
De todos los procedimientos dermocosméticos de los que disponemos, el Botox es el que genera un mayor grado de satisfacción por parte de los pacientes para el rejuvenecimiento facial.

¿Qué es el Botox? ¿Cómo funciona?

El Botox se viene empleando con gran seguridad y eficacia desde 1973 para el tratamiento de alteraciones oftalmológicas (estrabismo) y desde 1985 el Botox se emplea para las alteraciones neurológicas (blefaroespasmo).
En medicina estética desde 1987 la toxina botulínica comienza a usarse para mejorar las arrugas de expresión y en dermatología el Botox se emplea para el tratamiento de la sudoración excesiva y la corrección de asimetrías faciales desde 1996. En los últimos años las indicaciones médicas del Botox se han multiplicado, aplicándose actualmente en otras muchas especialidades como en urología, digestivo, rehabilitación, etc. Actualmente millones de personas emplean la toxina botulínica con fines estéticos. De hecho, en los últimos años la toxina botulínica se ha convertido en la técnica dermocosmética más utilizada en todo el mundo para el tratamiento de las arrugas de expresión. Como el resto de la musculatura del rostro que no se ha tratado con Botox se contrae de forma natural, la expresión facial no se ve afectada. Esto explica la gran aceptación de esta técnica para la prevención y tratamiento
del envejecimiento facial que se manifiesta en forma de arrugas, ya que nuestra sociedad precisaba de alternativas a la cirugía. El término Botox se debe a uno de sus nombres comerciales en EEUU. Está compuesto por un conjunto de proteínas purificadas, denominadas toxina botulínica A, que se inyectan en cantidades minúsculas en los músculos del rostro cuya actividad es excesiva, para relajarlos y prevenir la aparición de arrugas dinámicas o suavizar las arrugas que ya existen, generadas por los músculos involucrados en la mímica facial. Se reducen claramente sus arrugas, siempre y cuando sea realizado por un médico que tenga experiencia en la técnica de aplicación de la toxina botulínica y un conocimiento exacto de la musculatura facial y del origen de cada una de las arrugas. Se tratan arrugas de la zona glabelar (entrecejo), frontales y periorbiculares (patas de gallo) y produce una relajación temporal. Es el único tratamiento de la arruga en su origen, ya que tratamos los músculos que originan las arrugas.
Realmente no hay una edad a partir de la cual comenzar a tratarse, pero sí un momento idóneo a partir del cual comenzarán a generarse unas arrugas tan marcadas en las líneas de expresión faciales (generadas por una musculatura de la mímica facial muy potente), que si no tratamos el músculo, van a ir profundizando aún más dichas arrugas y serán necesarios tratamientos más intensivos.

¿Cómo es una sesión del tratamiento con Toxina botulínica?

Primero haremos una historia clínica precisa, en la que valoraremos diferentes situaciones que contraindiquen el tratamiento (embarazo, enfermedades neuromusculares…), así como la ingesta de algunos medicamentos a tener en cuenta antes del tratamiento (anticoagulantes…).
Exploraremos la mímica facial para determinar qué zonas son susceptibles de tratamiento, y tomaremos fotografías de las mismas.
El tratamiento se sucede en varias etapas:
Higiene facial y desinfección de las zonas de tratamiento por parte del equipo auxiliar.
No suele ser necesaria la aplicación de medidas anestésicas, en todo caso podemos aplicar técnicas analgésicas (crioanalgesia).
El equipo médico procederá a la inyección (micropunciones) de la toxina botulínica A en los músculos apropiados.
Se volverá a limpiar y desinfectar la zona y se aplicará fotoprotección solar en las zonas de punción para evitar tanto una temprana degradación de la toxina, como una posible hiperpigmentación postinflamatoria de la zona.
Se le darán las normas de cuidados domiciliarios y se le habilitará una siguiente cita para revisión y/o retoque a las dos o tres semanas posteriores.
El tiempo total de un tratamiento no suele exceder de los 15-20 minutos.



¿Cuántas sesiones de Botox se recomiendan y con qué frecuencia?

Aunque los resultados del Botox sean transitorios, inyecciones seriadas permiten prolongar sus efectos indefinidamente, para ello, es recomendable acudir a revisión 2 o 3 veces al año para valorar la necesidad de un nuevo tratamiento. A medida que avanza el tiempo, se suelen necesitar menos sesiones o prolongarlas más en el tiempo.

¿Qué cuidados debo tener después del tratamiento con Botox?

La inyección de Botox no deja cicatrices ni produce inflamación duradera, por lo que el paciente puede retornar inmediatamente después del tratamiento a su vida normal.
Tan sólo deberá tener en cuenta una serie de recomendaciones tales como:
Evitar un ejercicio excesivo o exposiciones a calor en las 5 horas siguientes.
No masajear la zona tratada y evitar el apoyo sobre las mismas en las primeras 24 horas (evitar dormir de lado).
Movilizar los músculos tratados de manera normal.
Utilizar la fotoprotección adecuada recomendada por tu equipo médico.
Es un procedimiento no invasivo, seguro, bien tolerado y con muy baja incidencia de efectos secundarios, como pequeños hematomas o sensación de dolor o pesadez en la frente leve (en cualquier caso leves y temporales).



¿Cuándo son visibles los resultados y cuánto duran?

Los efectos del Botox se empiezan a notar a los 2-4 días, alcanzándose la mejoría más evidente a los 15 días del tratamiento.
Las arrugas de expresión mejoran de forma espectacular con una adecuada técnica de inyección, al suavizarse los gestos que las producen durante unos 3-6 meses después de cada inyección, mejorando notablemente el aspecto de cansancio, mal humor, estrés, tristeza o envejecimiento de la piel y arrugas.



¿Existe alguna contraindicación médica del Botox?

El Botox está contraindicado en pacientes que tengan enfermedades neurológicas severas (Miastenia Gravis y síndrome de Eaton Lambert), patologías psiquiátricas graves, que tomen ciertos medicamentos, en el embarazo, durante la lactancia, en menores de 18 años o mayores de 65, en los alérgicos a la albúmina y por lo tanto al huevo.
En nuestro centro valoraremos tus necesidades y te diseñaremos el programa de tratamientos más adecuado.